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martes, 29 de julio de 2014

Gran Sol



G R A N      S O L
UN LUGAR DE TRABAJO PELIGROSO

Entre los paralelos 48 y 50, al oeste de las Islas Británicas se encuentra el caladero de Gran Sol (nombre tomado del frances "Grande Sole" que significa Gran Lenguado). Este caladero comunitario de Atlántico Norte es tradicionalmente utilizado por los pescadores del norte de España para llevar a cabo su faena. Sin embargo, la riqueza de sus aguas, que antaño era aún mayor, es inseparable de la crudeza y fuerza de los temporales que allí tienen lugar. Hasta Gran Sol, se desplazan cientos de pescadores buscando el sueldo para mantener a sus familias, familias que con el paso de los años, las largas y tensas esperas, se han convertido en "expertos" meteorólogos, siempre pendientes de los partes meteorológicos, siempre pendientes del teléfono, siempre preocupados.

En este rico caladero en merluza, gallo y otras especies, situado a más de 32 horas de travesía desde las costas españolas, pueden pescar marineros de los países miembros de la UE, sin embargo, a pesar de ser un caladero comunitario, al estar en aguas francesas, británicas e irlandesas, cada país ejerce el control como prefieran sobre las 200 millas desde la costa sobre las que tienen jurisdicción, de echo, son comunes las inspecciones en los barcos para comprobar que no se han pasado de su respectiva cuota de capturas. Año tras año se intenta proponer un mes de parada biológica para el caladero, ya que según advierte la comunidad científica, el caladero se encuentra sobreexplotado, sin embargo, nunca se llega a llevar a cabo.

A pesar de la larga travesía hasta el caladero, esta es la parte sencilla del viaje, una vez se entra en el lugar de faena, las largas jornadas de trabajo de hasta 20 horas (si la cosa va bien y las capturas se hacen notar, caso contrario no se duerme), los temporales de fuerza 10 (de un máximo de 12), con vientos de hasta 100km/h y olas de 8 metros de altura son rutina en el día a día de los hombres de la mar, no tenéis más que poner en youtube algo relacionado con temporales en el Gran Sol para haceros una idea de lo que es esto. En este duro oficio, sus trabajadores cobran "a la parte" lo cual quiere decir que, si pescan cobran, sino pescan no cobran, siempre y cuando se cubran los gastos, claro, si no se cubren los gastos que acarrea el barco, no se cobra, así de simple y de duro. Siempre se intenta alcanzar una máxima, el mayor número de capturas en el menor tiempo posible, para que estas sean lo más frescas posibles.


En los barcos que faenan en este peligroso mar están enrolados una media de 10 - 12 personas por barco, entre ellos el patrón que es el máximo responsable de la nave y el cual tiene que seleccionar el lugar de la pesca, tener conocimientos médicos, dirigir a un grupo de personas, etc; el contramaestre, una especie de encargado de coordinar todas las labores de cubierta; el jefe de máquinas, encargado de que el motor, pieza mecánica más importante del barco no falle; el cocinero, responsable de alimentar a toda la tripulación y los marineros. Todas estas personas se convierten, aparte de compañeros en la familia, los amigos más cercanos y para los que, las capturas tienen un gran efecto psicológico, en caso de no haberlas, las caras son largas y el temor a ampliar la marea (tiempo que pasan en la mar antes de retornar a puerto) se acentúa,  si las hay, todo son sonrisas y se ve más cerca la vuelta a casa, aunque siempre con todos los sentidos puestos en los peligros que entraña su faena, pues una caída al mar en estas latitudes, significa la muerte por hipotérmia en solo 10 minutos, por cosas como esta, la pesca es el segundo oficio, tras la minería con mas accidentes laborales.


Por si esto fuera poco, aunque el nivel de capturas haya sido bueno, siempre se está a expensas del precio que el pescado vaya a tener al ser rulado, por supuesto muy inferior al que pagamos nosotros en la pescadería, ya quisieran los bravos pescadores del Gran Sol cobrar su pescado al mismo precio que lo mercamos en las pescaderías.

Lo más duro, es que todas estas personas, que pasan una media de 3 - 4 días al mes con su familia, en tierra, dependen del azar, de la suerte de encontrar un banco de peces que pique en sus anzuelos, de la suerte de no encontrar ningún temporal que dificulte más aún su dura labor, incluso de los precios de que suben y bajan cual marea, pero ni eso, ya que la marea está controlada por la luna, los precios son incontrolables.

Como dijo Ignacio Aldecoa en su novela titulada "Gran Sol", que aprovecho para recomendaros, "Tira para la mar y echa tus redes para pescar" y eso es lo que hacen día tras día los sufridos marineros mientras sus familias esperan su retorno contando los días que quedan para que este se produzca. 

Sirva este post como un simple homenaje a los hombres curtidos de la mar, desde el marinero más novato, al patrón más experimentado, cuyo duro trabajo nunca estará lo suficientemente valorado ni recompensado.

2 comentarios:

  1. Que miedito me da....
    La verdad es que es un trabajo muy peligroso y arriesgado, todo mi respeto a los marineros!

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